Las fuerzas sociales y económicas influyen mucho sobre qué tecnologías hay que desarrollar y cómo emplearlas. La tecnología que sobreviva se debe a muchos factores, como los valores personales, la aceptación por el consumidor, las leyes de propiedad intelectual, la disponibilidad del capital de riesgo, el presupuesto federal, los reglamentos nacionales y locales, la atención por parte de los medios, la competencia económica y los incentivos fiscales.
Para decidir sobre las alternativas para introducir nuevas tecnologías o prohibir las existentes, surgen algunas cuestiones clave: riesgos, costos y beneficios. ¿De qué métodos alternativos se dispone para lograr los mismos fines y cómo se comparan las alternativas con el plan que se pondrá en práctica? ¿Quién se beneficia y quién sufre? ¿Cuáles son los costos financieros y sociales? ¿Cuáles son los riesgos implícitos con el empleo o no de la nueva tecnología, y quién se ve amenazado? ¿Qué recursos humanos, materiales y energéticos se necesitarán para construir, instalar, operar, mantener y reemplazar la nueva tecnología, y de dónde saldrán? ¿Cómo se desechará la nueva tecnología y sus productos de desperdicio, y a qué costo?
La especie humana tiene un gran impacto sobre otras especies, de muchas maneras: reduciendo la cantidad de la superficie disponible para las demás especies, interfiriendo con sus fuentes de alimentación, modificando sus hábitats, introduciendo especies extrañas en los ecosistemas y alterando directamente a organismos, por cruza selectiva e ingeniería genética.
La creatividad del ser humano ha originado nuevos riesgos para su existencia, y al mismo tiempo ha elevado su nivel de vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Aportes